El multilateralismo cede ante los defensores del mercado de carbono en las negociaciones climáticas de la ONU en Brasil

Dic 30, 2025

Estimados amigos y amigas:

La COP30 del Clima ha sido denominada de diversas maneras: “COP de Implementación”, “COP de Bosques” y “COP de Bioeconomía”. Sin embargo, la última ronda de negociaciones climáticas de la ONU, celebrada en Belém, Brasil, arrojó compromisos voluntarios débiles, ninguna eliminación gradual de los combustibles fósiles y una preocupante presión para expandir los mercados de carbono y los esquemas de geoingeniería, como la eliminación de dióxido de carbono (CDR, por sus siglas en inglés).

Después de 30 cumbres climáticas, los negociadores ni siquiera lograron acordar la inclusión de una mención directa a los combustibles fósiles en los textos resultantes. Como consecuencia, el “sobrepaso” de los límites climáticos ya está implícito en los esfuerzos multilaterales de mitigación climática.

Se ha depositado mucha fe en los mercados de carbono y en su capacidad para eliminar carbono de la atmósfera mediante medios aún no probados. 

Las contribuciones climáticas determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de los países en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) están lejos de ser lo suficientemente ambiciosas. En cambio, es probable que se produzca un calentamiento de entre dos y tres grados, una predicción optimista que tendrá consecuencias devastadoras.

Peor aún, muchas NDC incluyen enormes compromisos de CDR, revelados en la última edición del Informe Land Gap, cuyas conclusiones sugieren que la superficie de tierra prometida para la CDR ahora supera los mil millones de hectáreas, un área del tamaño de China y equivalente a un tercio de la tierra cultivable del mundo. Esto no es sostenible ni realista y ciertamente no es compatible con la justicia climática ni con la protección de los derechos humanos.

Durante el período previo y posterior a la COP30, desde el Monitor de Geoingeniería cubrimos los principales acontecimientos relacionados con la CDR, la geoingeniería terrestre y los mercados de carbono a los que están intrínsecamente vinculados.

En el artículo “Cómo se está utilizando la narrativa de la eliminación de dióxido de carbono para lavar de verde las plantaciones de monocultivos de árboles”, Gary Hughes, activista de Biofuelwatch, y Oli Munnion, de la Coalición Mundial por los Bosques, explican el vínculo entre la CDR y los impactos de las plantaciones forestales industriales, particularmente en América Latina. Analizan la llamada CDR “convencional”, que hasta la fecha se ha basado casi por completo en la expansión de plantaciones, y la CDR “novedosa” (también conocida como geoingeniería), con ejemplos de proyectos BECCS y de biocarbón vinculados a la expansión de monocultivos de eucalipto.

Tamra Gilbertson detalló el papel de la CDR y de los mercados de carbono en la COP30 en “Afianzando una nueva era de colonialismo climático”, partes uno y dos. Los artículos identifican las posibles líneas de conflicto y puntos críticos en torno a cuestiones clave, como el Artículo 6 del Acuerdo de París, y revelan lo que realmente ocurrió detrás de escena, desde las “no negociaciones” nocturnas del Artículo 6 hasta la creciente red de iniciativas de CDR y de alianzas de mercado.

Finalmente, en su artículo “El frenesí de la captura de carbono en la COP30: los grupos de presión que impulsan falsas soluciones desvían la atención de la acción climática real”, Rachel Kennerley de la Campaña de Captura de Carbono del Centro de Derecho Ambiental Internacional expone cómo la captura y el almacenamiento de carbono (CCS) y la CDR artificial se están promoviendo como falsas soluciones climáticas. El artículo describe cómo se registraron 531 grupos de presión de CCS en la COP30, desde gigantes petroleros como Exxon y Shell hasta grupos comerciales de CCS. Si se contaran como una sola delegación, habrían sido la segunda más grande de toda la cumbre.

Si bien la COP30 terminó con una gran decepción, las protestas masivas y las vibrantes contracumbres en Belém demostraron que, a medida que el multilateralismo fracasa, las luchas internacionales por la justicia climática están generando alternativas reales. Como nuestra contribución a estas luchas, el Monitor de Geoingeniería seguirá brindándoles las últimas noticias y actualizaciones sobre las falsas soluciones tecnológicas a la crisis climática.

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